Aunque
es difícil exponer en unas pocas líneas
toda nuestra experiencia, decirles
que somos una familia con una larga tradición artesanal transmitida de padres a
hijos.
Nuestro
taller de restauración de muebles de época y de estilo comenzó en Ginebra (Suiza) donde trabajamos para la nobleza y las
grandes casas de muchos países dentro y fuera de
Europa, como por ejemplo: fuimos los encargados del mantenimiento durante varios
años de los muebles del castillo del príncipe Aga Khan en Ginebra e hicimos
trabajos para su familia, realizamos numerosos trabajos para los señores
Salmanowitz , la princesa de Liechtenstein, el jeque Altawill, el Presidente de
la República de Ginebra, la Señora de
Hassid (Señora del Presidente de los Bancos Otomanos) y Rothchild, entre
otros muchos grandes nombres; así como muebles que pertenecieron a las Cortes
de Francia.
En
nuestro trabajo aplicamos las técnicas de la época en la que se realizaban los
muebles que restauramos. Utilizamos
los tipos de maderas para las carcasas, adecuándonos a los estilos, en las que
empleamos las técnicas antiguas de montaje y ensamblado con cola de origen
animal, sin utilizar clavos ni tornillos.
En
los muebles enchapados, seguimos encolando a mano con cola animal.
La
restauración de las marqueterías se realiza artesanalmente siguiendo los
secretos de los antiguos especialistas (el tintado de la madera, el sombreado,
etc). Así mismo,
también trabajamos el latón, el hueso, la madreperla, el nácar, el
caparazón de tortuga, etc.
Restauramos
muebles con todo tipo de incrustaciones, como por ejemplo las piedras
semipreciosas, el latón, la plata, el marfil, etc.
Los
dorados los realizamos con pan de oro de ley.
En
los acabados interiores, y exteriores aplicamos ceras naturales tintadas y
tratadas por nosotros con las antiguas recetas de los maestros ebanistas.
En
los muebles acabados en goma laca, aplicamos el barniz a mano con una “muñequilla”,
empleando la técnica del auténtico “vernis Martin”.
Además,
recuperamos el lacado en negro del estilo Napoleón III.
Por
último, reseñar que conservamos la máxima antigüedad del mueble, restaurando
sólo lo estrictamente necesario sin perder el valor original de la pieza.